Internacionalización

Por Rafael Sanmartín. Con L de Libertad.

InternacionalizaciónEl publicista no había entendido nada. No supo, o su obsesión por un “internacionalismo” de salón todavía de moda en tantos superados “moelnos”, le cegaba los ojos como el humo que la ley no le permite echar sobre sus compañeros de mesa. Obseso de una supuesta y trasnochada “rentabilidad”, mezcló el origen con el resultado, quiere que se abandonen factorías (y se dejen cientos de personas en el paro), en nombre de una falsa rentabilidad, de un interés de pacotilla. En su confusión mental no veía que internacionalizar no es igual a trasladar. Que antes de la ubicación están el esfuerzo, el trabajo, la creatividad; su ceguera voluntaria le impide ver que las grandes empresas pueden deslocalizar sucursales –trasladarlas, vamos-; pero siempre mantienen su inamovible sede central en Illinois, Detroit, Chicago, Munich, Madrid o Valencia. Ese es el gran error de quienes pregonan “globalización”, sin pensar el daño que harían a Mc Luhan, si el filósofo pudiera ver el uso dado a su tesis de la “Aldea Global”. Mc Luhan creía en el entendimiento universal. El capitalismo, que no todos sus partidarios pueden practicar, se aprovecha de los países pobres y los empobrece más.

La fiebre capitalina española –cruel atraso que todavía sufrimos- quedó desmentida hace muchos años en los países más desarrollados: aún sin la actual facilidad de comunicación, la industria cinematográfica nunca estuvo en la capital de California, ni las mayores empresas americanas residen en Washington D.F. Sin embargo, aquí falta tiempo para trasladar la sede a Madrid, en cuanto se ha crecido algo. Algo que no ha tentado a la hasta ahora única multinacional andaluza, que sigue operando sin complejos desde Sevilla, pese a su 73% de ventas fuera de España. Porque nunca fue necesario residir en la “capi” para mantener un grupo rentable, pero con los actuales medios de comunicación y transporte, menos que nunca. Escasa sesera empresarial la de quien apruebe el traslado de la sede central, “para mejorar el negocio”. Cruz Campo se ha quedado en Sevilla; a Inés Rosales no le ha hecho falta irse a Nueva York ni a Pekín para poner a chinos y americanos a comer tortas de aceite; por el contrario, pasean el nombre de Sevilla y el de Castilleja por todo el mundo.

A Abengoa se está sumando otra multinacional andaluza. Y, con la idea mucho más clara que el publicista, consciente de lo posible de universalizarse desde aquí. El simple hecho de que el crecimiento se siga haciendo desde Sevilla, desmiente la necesidad de reforzarlo mediante la des-ubicación. Al defender el mantenimiento de empresas productivas dentro de Andalucía, defendemos el Patrimonio industrial, la economía de nuestra tierra, los puestos de trabajo directos y el valor añadido, proveedor de más empleo. Andalucía necesita menos venta de empresas al exterior y muchos Abengoa y muchos Morera & Vallejo. Las empresas punteras asentadas aquí –Ybarra, Guillén, Migasa, Covap, Mayoral, Azvi, Sando, Atlantic Cooper, Rives, Herba, Inés Rosales, MAS, Barea y otras- empezando por los Benjumea y Morera, deben servir de escuela a nuevos empresarios; entonces Andalucía dejará de ser tierra de parados y vivero de emigrantes.

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