Comité de expertos

Por Rafael Sanmartín. Con L de libertad.

ExpertosExpertos… ¿en qué? ya nos gustaría saber en qué consiste su experiencia. A todos. Si la salida de esta sangría nombrada crisis, depende de bajar los ingresos más bajos, podremos hablar de comité. Nada más. O a la palabra “expertos” le falta un apellido nada honorable. Sólo se puede salir de un bache económico (y esto, más que bache es un hundimiento) fomentando el consumo. La única forma. Pero si a los seis millones de parados –con mayor porcentaje en Andalucía, más de dos- se suma el frío de una “congelación” de pensiones y bajada de salarios, aumentará el beneficio de las grandes empresas, ahorrándoles esfuerzo e inversión. Y ese aumento del beneficio puede compensar la bajada del consumo; para ellos. Podría compensar una bajada provocada por el empobrecimiento resultante. Sólo eso. Sólo y nada menos que eso.

Aún así, no es la forma de competir con países productores, más fuertes y con costes más bajos. Para alcanzar los niveles de China –por ejemplo- no será suficiente minorar coste en salarios, brutal disminución imposible, pese al placer que otorgaría a las grandes corporaciones. Más que disminuir aún más los ingresos de la mayoría, haría falta una infraestructura industrial que el Gobierno y el dichoso comité ni se plantean. Y con sólo bancos, eléctricas, operadoras de telefonía, grandes superficies y constructoras deseosas de volver a llenar el campo de bloques y “casitas” para sumar a los actuales cientos de miles de viviendas vacías, no veremos aumentar el poder adquisitivo de esta sufrida mayoría frontalmente atacada, menos aún si se consumara esa bajada de sueldos y pensiones recomendada. Su otra “gran” recomendación imposible por insufrible: subir el IVA y bajar el IRPF elevará el coste del consumo, subirá el gasto de la compra habitual. Por lo tanto, empobrecerá a quienes viven del trabajo y a seis millones de parados, para beneficiar a todos los declarantes… en proporción directa al porcentaje resultante, claro. Más claro: subir impuestos a quienes menos ganan y reducir cuota a quienes ganan más, pues los mayores beneficios cotizan más. Y más deberían cotizar, no menos.

Subir el IVA no nos acerca a Europa, nos aleja porque disminuye capacidad adquisitiva. Compararnos con quienes pagan el 23%, es la peor de las mentiras, porque es menos de una media verdad. Para equipararnos a Alemania deberían equipararse también trabajo y sueldos; pero eso supondría invertir en industrialización y permitir la existencia de cajas de ahorros (allí hay más de cuatrocientas) que fomenten el desarrollo de su territorio. Después de eso, sólo después, podría hablarse de igualar también el porcentaje de IVA. Lo demás es lamentable demagogia desvergonzada. El mayor ingreso del Gobierno no debe basarse en exprimir a la mayoría trabajadora, que ya no estamos en la Edad Media. Al contrario, deberían crearse condiciones para que esa subida de impuestos salga de un mayor ingreso individual y un mayor número de cotizaciones. En primer lugar. En segundo, debe exigirse más a quien más tiene. Lo contrario podrá tener muy satisfechos a los poderosos que manejan la política. Y corroborará la dependencia de los políticos respecto a ellos.

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