{"id":688,"date":"2012-10-21T12:00:07","date_gmt":"2012-10-21T12:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/?p=688"},"modified":"2020-04-22T14:41:56","modified_gmt":"2020-04-22T14:41:56","slug":"el-legado-de-al-andalus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/el-legado-de-al-andalus\/","title":{"rendered":"El legado de al-\u00c1ndalus"},"content":{"rendered":"<h3>Francisco Garc\u00eda Duarte, Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de Andaluc\u00eda<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-689\" src=\"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg\" alt=\"El legado de al-\u00c1ndalus\" width=\"320\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg 320w, https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-300x209.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/>La primera imagen que se nos viene a la memoria cuando hablamos del legado que hemos heredado de la civilizaci\u00f3n andalus\u00ed es la de algunos monumentos muy conocidos como la Alhambra, la Mezquita o la Giralda. Es decir; enseguida pensar\u00edamos, como un insigne acad\u00e9mico nacido en Andaluc\u00eda, que de al-Andalus s\u00f3lo nos quedan unas cuantas piedras. Esta visi\u00f3n tan simplista del legado andalus\u00ed es como consecuencia de la, tambi\u00e9n, simplista visi\u00f3n de la Historia de al-Andalus que se da en la ense\u00f1anza y que se basa en historias \u00aboficiales\u00bb de batallas, reyes, conquistas y reconquistas sin profundizar en c\u00f3mo era la vida normal y corriente de la gente, incluidos la de los mismos mandatarios. Es, estudiando estos aspectos m\u00e1s \u00abbanales\u00bb de la vida de los andalus\u00edes, como nos damos cuenta de lo poco que ha cambiado Andaluc\u00eda desde el Califato andalus\u00ed hasta nuestros d\u00edas -exceptuando, obviamente, los \u00faltimos cuarenta o cincuenta a\u00f1os en los que Andaluc\u00eda se ha transformado radicalmente en muchos aspectos-.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil hablar de lo que al-Andalus nos ha legado si primero no desbrozamos su historia, aunque sea muy someramente, de los t\u00f3picos que la han desvirtuado.<\/p>\n<p>El primero de ellos es la confusi\u00f3n entre los t\u00e9rminos musulm\u00e1n y \u00e1rabe . Al-Andalus fue una civilizaci\u00f3n en la que muchos de sus habitantes ten\u00edan como religi\u00f3n la musulmana y como lengua culta y de rezos, la del Cor\u00e1n, es decir: el \u00e1rabe. Pero eso no quiere decir que la poblaci\u00f3n andaluza de la \u00e9poca fuera \u00e9tnicamente \u00e1rabe. Sin negar la existencia de algunos componentes de etnia \u00e1rabe, primero, y ber\u00e9ber despu\u00e9s, la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n segu\u00eda siendo aut\u00f3ctona que, o bien se hab\u00eda convertido al Islam o segu\u00eda siendo cristiana pero islamizada. Para convencerse de ello s\u00f3lo basta con leer los anales palatinos de Medina Azahara en los que en ning\u00fan momento, los propios andalus\u00edes, se autocalifican de \u00e1rabes sino s\u00f3lo de musulmanes o creyentes, o leer un excelente libro sobre la vida en la Andaluc\u00eda de aquella \u00e9poca como es el de Henri P\u00e9r\u00e8s (\u00abEsplendor de al-Andalus\u00bb- Libros Hiperi\u00f3n,) en el que el autor nos asegura que \u00abla gran masa de la poblaci\u00f3n musulmana est\u00e1 constituida por hispanos convertidos al Islam y que, al abrazar la religi\u00f3n de los vencedores, han cambiado en realidad poco en su forma \u00edntima de vivir\u00bb y a\u00f1ade m\u00e1s adelante: \u00abpero este pa\u00eds de Occidente anexionado al Islam marc\u00f3 por su parte con un fuerte sello todo lo que le leg\u00f3 Oriente. La mayor parte de su poblaci\u00f3n, tanto en el campo como en la ciudad, es hisp\u00e1nica, no solamente por su m\u00e9todos agr\u00edcolas, sus pr\u00e1cticas estacionales, su t\u00e9cnicas artesanales y el ritmo de sus fiestas, sino tambi\u00e9n por su inspiraci\u00f3n po\u00e9tica y sus preocupaciones morales e intelectuales\u00bb.<\/p>\n<p>Otro de los t\u00f3picos hist\u00f3ricos que se han hecho correr sobre la historia de Andaluc\u00eda es que despu\u00e9s de la conquista castellano-leonesa se produjo la expulsi\u00f3n de sus habitantes y la repoblaci\u00f3n con nuevas gentes venidas de los reinos cristianos. La historiograf\u00eda espa\u00f1ola, haciendo una gran simplificaci\u00f3n, ha decretado que con la conquista de Castilla desaparece en Andaluc\u00eda todo el sustrato cultural anterior, naciendo una nueva Andaluc\u00eda como ap\u00e9ndice de Castilla; \u201cla nov\u00edsima Castilla\u201d la han llegado a calificar algunos. Sin embargo, cuando las premisas son falsas se cae en la contradicci\u00f3n. Los mismos que defienden que con la conquista y repoblaci\u00f3n de Andaluc\u00eda nace una \u201cAndaluc\u00eda nueva, distinta de la hasta entonces existente y radicalmente transformada en sus estructuras b\u00e1sicas -demogr\u00e1ficas&#8230; \u201d(Manuel Gonz\u00e1lez Jim\u00e9nez, EN TORNO A LOS OR\u00cdGENES DE ANDALUCIA: LA REPOBLACION DEL SIGLO XIII, Universidad de Sevilla), reconocen la escasa fiabilidad de las fuentes: \u201cen algunos casos, del repartimiento s\u00f3lo han llegado a nosotros simples n\u00f3minas o listas de pobladores, casi todas ellas de escasa fiabilidad\u201d(p\u00e1g. 24); \u201cNunca llegaremos a conocer, ni siquiera de forma aproximada, el n\u00famero de las personas que acudieron a establecerse en Andaluc\u00eda a ra\u00edz de su conquista en el siglo XIII\u201d(p\u00e1g. 45). Incluso se reconoce el fracaso de la repoblaci\u00f3n oficial a la que aluden las cr\u00f3nicas tendenciosas de la \u00e9poca: \u201cEs evidente que puede hablarse de un cierto fracaso, todo lo relativo que se quiera, pero fracaso al fin, de la repoblaci\u00f3n \u201coficial\u201d realizada en tiempos de Fernando III y de Alfonso X\u201d. (p\u00e1g. 156). Por lo tanto, es necesario aclarar que el fen\u00f3meno hist\u00f3rico de la expulsi\u00f3n-repoblaci\u00f3n apenas se produjo en la zona del valle del Guadalquivir y s\u00ed en mayor medida en la zona del antiguo reino de Granada despu\u00e9s de la rebeli\u00f3n de los moriscos en 1569. Pero tampoco en este caso se puede hablar de expulsi\u00f3n total (las cr\u00f3nicas hablan de unos 75.000) y la repoblaci\u00f3n se hizo en gran parte con pobladores de las zonas lim\u00edtrofes, es decir, andaluces en su mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, otro de los t\u00f3picos que conviene aclarar para poder entender la continuidad socio-cultural de al-Andalus con el per\u00edodo b\u00e9tico-romano anterior y el de dominio castellano posterior es la coexistencia de las denominadas \u00abtres culturas\u00bb en una clara confusi\u00f3n entre cultura y religi\u00f3n. No se trata de negar la impronta cultural que supone la pr\u00e1ctica de una religi\u00f3n determinada pero en el caso de al-Andalus tenemos que hablar de una cultura andalus\u00ed donde conviv\u00edan personas que profesaban religiones distintas pero con una gran interrelaci\u00f3n entre ellas. Un claro ejemplo de esta interrelaci\u00f3n religiosa son los calendarios en los que se mencionaban tanto las fiestas religiosas musulmanas, jud\u00edas o cristianas, como las continuas an\u00e9cdotas que nos han llegado de celebraci\u00f3n conjunta.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, debemos tener en cuenta estas premisas; -que la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de al-Andalus es la descendiente de la b\u00e9tico-romana y que la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de la Andaluc\u00eda moderna es la descendiente de la poblaci\u00f3n andalus\u00ed y, por tanto, de la b\u00e9tico-romana que a su vez , en gran parte, tambi\u00e9n tiene un gran componente de poblaci\u00f3n tart\u00e9sico-turdetana- para poder entender la gran importancia del legado de al-Andalus, no s\u00f3lo en relaci\u00f3n al patrimonio art\u00edstico sino tambi\u00e9n a la idiosincrasia del pueblo andaluz que tiene mucho que ver con la del pueblo andalus\u00ed.<\/p>\n<p>Vamos a ir rastreando, de una manera no exhaustiva, por las distintas facetas de la cultura andaluza en su m\u00e1s amplio sentido, todo aquello que nos han legado aquellos \u00abhombres de luz\u00bb que vivieron en el solaz andaluz hace m\u00e1s de quinientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>-El Patrimonio-<\/p>\n<p>Una parte importante del rico patrimonio andaluz se debe a la civilizaci\u00f3n andalus\u00ed. No solo los conocidos monumentos de la Alhambra, Mezquita, Giralda, Alcazabas, &#8230;sino tambi\u00e9n esa multitud de peque\u00f1as construcciones que jalonan el territorio andaluz como son las mezquitas convertidas en iglesias, las torres almenaras, los ba\u00f1os, aljibes, albercas y antiguas acequias que a\u00fan quedan, algunas de ellas en uso, as\u00ed como casas y palacios de la \u00e9poca que han sufrido restauraciones posteriores. Pero no nos importa tanto la enumeraci\u00f3n del patrimonio como resaltar la peculiaridades arquitect\u00f3nicas del arte andalus\u00ed que han influido con posterioridad y, de las que algunas de ellas, han llegado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>El andaluz de entonces, lo mismo que el de ahora, concede una gran importancia a la casa cuidando todos los detalles, no s\u00f3lo del interior sino tambi\u00e9n del exterior. Es una casa encalada con tejas rojizas -tejas \u00e1rabes se les llama actualmente en Andaluc\u00eda y tejas andaluzas se les llama en el magreb- con patio interior, si es posible, y un zagu\u00e1n a la entrada; todo ello adornado de plantas y flores. \u00abLos burgos de al-Saraf (el Aljarafe), nos dec\u00eda el cordob\u00e9s al-Saqund\u00ed en el siglo XII, superan a todos los dem\u00e1s por la feliz elecci\u00f3n de las casas y por el cuidado que los habitantes dedican tanto a su interior como a su exterior, de suerte que bajo el blanco encalado parecen estrellas en un cielo de olivares\u00bb. El visir y poeta Ibn al-Hamm\u00e2ra expresa la misma idea en un verso: \u00abLas aldeas de Andaluc\u00eda aparecen en medio de la verdura de los vergeles como perlas (blancas) engastadas en medio de esmeraldas\u00bb (Esplendor de Al-Andalus, p\u00e1g. 127). Tambi\u00e9n el andaluz de entonces, aunque viviera en la ciudad, al igual que el de hoy, si sus condiciones econ\u00f3micas o familiares se lo permit\u00edan gustaba de tener una casa de campo (la munya) con su huerta.<\/p>\n<p>La arquitectura andalus\u00ed en parte no hizo m\u00e1s que seguir una tradici\u00f3n anterior de la \u00e9poca romana a la que le puso su sello personal en la decoraci\u00f3n y el revestimiento utilizando materiales como el yeso, el azulejo, el ladrillo y la madera, que aunque han sido catalogados por muchos como \u00abpobres\u00bb, la maestr\u00eda y el gusto de los alba\u00f1iles, yeseros y artesanos de la madera andaluces consigui\u00f3 darle un toque personal lleno de exquisitez y sensualidad.<\/p>\n<p>La influencia de la arquitectura andalus\u00ed pas\u00f3 al mundo cristiano, ya en muy tempranas fechas, a trav\u00e9s de la di\u00e1spora moz\u00e1rabe que llen\u00f3 de iglesias, entre otras cosas, el norte peninsular. Pero esta influencia ha seguido en el tiempo a trav\u00e9s del arte mud\u00e9jar, llamado as\u00ed al que eleboraban los alarifes andalus\u00edes ya bajo dominio de los reyes cristianos. Algunas de las soluciones arquitect\u00f3nicas introducidas por los andalus\u00edes tuvieron una gran aceptaci\u00f3n en los estilos importados de Europa. Como dice F. S\u00e1nchez M\u00e1rmol (Andaluc\u00eda Monumental, de la Mezquita al Mud\u00e9jar, B.C.A. p\u00e1g. 218) \u00abUna de las formas arquitect\u00f3nicas de origen andaluz que logr\u00f3 una mayor y m\u00e1s dilatada difusi\u00f3n, a trav\u00e9s del arte mud\u00e9jar, fue la b\u00f3veda nervada. B\u00f3veda que hab\u00eda llegado a su m\u00e1s pleno e inteligente desarrollo en las c\u00fapulas con nervios cruzados que se desarrollaron en la Mezquita de C\u00f3rdoba bajo el reinado de al-Hakam II. Su difusi\u00f3n alcanz\u00f3 varios puntos de la pen\u00ednsula: catedral de Oviedo, la del Salvador de Sep\u00falveda, la de Jaca, etc. Ejemplos m\u00e1s completos los encontramos en las c\u00fapulas de S. Miguel de Alamaz\u00e1n (Soria) y de Torres del R\u00edo (Navarra); edificios completamente rom\u00e1nicos, pero con c\u00fapulas enteramente andaluzas, con sus arcos por parejas, cruzados, y su ojo central con cupulilla o linterna.\u00bb<\/p>\n<p>Otra de las soluciones andaluzas, el recubrimiento de las naves con artesonados de madera, tuvo una continuidad a trav\u00e9s del mud\u00e9jar que lo impuso como soluci\u00f3n en muchas de las iglesias y palacios de toda la geograf\u00eda peninsular. Estos artesonados se caracterizan por su decoraci\u00f3n geom\u00e9trica formada por l\u00edneas o cintas que se entrecruzan formando pol\u00edgonos o estrellas. Este tipo de decoraci\u00f3n es una de las caracter\u00edsticas del arte andalus\u00ed presente en todo tipo de revestimientos, desde los mismos artesonados, hasta las celos\u00edas y enrejados, pasando por la profusi\u00f3n de figuras geom\u00e9tricas de los alicatados; que por cierto son una de las m\u00e1s claras pervivencias andalus\u00edes en la decoraci\u00f3n arquitect\u00f3nica actual.<\/p>\n<p>Por lo tanto, lo andalus\u00ed ha pervivido en el tiempo a trav\u00e9s del mudejarismo mezcl\u00e1ndose y transformando otros estilos impuestos. Como se\u00f1ala L. Torres Balb\u00e1: \u00abbien enraizado en el alma popular, el mudejarismo persisti\u00f3 durante siglos a trav\u00e9s de m\u00faltiples transformaciones art\u00edsticas, m\u00e1s o menos ex\u00f3ticas, que apenas lo rozaron. Y en ellas se mantiene latente la afici\u00f3n a la riqueza decorativa, a la profusi\u00f3n ornamental, a la policrom\u00eda violenta, unida a la repugnancia por todo lo cl\u00e1sico y equilibrado, esperando el momento propicio para crear un nuevo barroquismo\u00bb (Andaluc\u00eda Monumental. P\u00e1g. 251)<\/p>\n<p>-La Toponimia-<\/p>\n<p>En el caso de la Toponimia est\u00e1 clara la procedencia andalus\u00ed de multitud de nombres de nuestros pueblos, ciudades, r\u00edos, lugares, pagos agr\u00edcolas, etc, ya sea directamente del \u00e1rabe, o bien a trav\u00e9s de la arabizaci\u00f3n de un top\u00f3nimo anterior, la corrupci\u00f3n de una palabra \u00e1rabe o latina al arabizarse. No se trata de hacer una menci\u00f3n exhaustiva de la gran cantidad de top\u00f3nimos andalus\u00edes que perviven en la actualidad, sino de resaltar su importancia a trav\u00e9s de dos ejemplos muy ilustrativos, el de Andaluc\u00eda y el de Sevilla.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que el nombre de Andaluc\u00eda viene del t\u00e9rmino Andalus al que se le a\u00f1adi\u00f3 el art\u00edculo \u00e1rabe al. El primer documento que conocemos con el nombre de Andalus son las monedas biling\u00fces del a\u00f1o 716 en las que aparece en una de las caras de la moneda escrito en \u00e1rabe y en la otra cara, escrito en lat\u00edn, aparece como sin\u00f3nimo el t\u00e9rmino de Hispania; por lo que debemos deducir que para aquellos primeros musulmanes el t\u00e9rmino Andalus es sin\u00f3nimo de Hispania. Y eso fue as\u00ed en los primeros siglos de la islamizaci\u00f3n. A pesar de que parezca sorprendente, de las cr\u00f3nicas de los primeros reinos cristianos del norte se deduce que Hispania era la zona de al-Andalus y no sus incipientes reinos, como se\u00f1ala R. Men\u00e9ndez Pidal (Or\u00edgenes del espa\u00f1ol, p\u00e1g. 442) \u00abla voz Hispania fue, para los cristianos independientes, sin\u00f3nimo de tierra musulmana\u00bb. Pero la \u00abhistoria\u00bb da muchas vueltas y la hispania andaluza (andalus\u00ed) es conquistada y combatida por \u00abla Espa\u00f1a, punta de lanza de Europa contra Andaluc\u00eda\u00bb que dir\u00eda Blas Infante, y los reyes cristianos como Alfonso VI \u00abcombaten el sentimiento hispano\u00bb (Or\u00edgenes del espa\u00f1ol, p\u00e1g. 480).<\/p>\n<p>Pero contin\u00faa siendo un misterio el significado del nombre de Andaluc\u00eda, porque \u00abAndalus\u00bb no es traducci\u00f3n de \u00abHispania\u00bb. Ha existido una versi\u00f3n, ya desechada, que lo hac\u00eda provenir de los v\u00e1ndalos -vandalicia, tierra de los v\u00e1ndalos. Una versi\u00f3n del significado de al-Andalus nos la da A. Medina en el bolet\u00edn \u00abLa identidad andaluza\u00bb que edita la Yama&#8217;a Isl\u00e1mica de al-Andalus que nos dice que Andalus es una palabra de origen ber\u00e9ber y viene a significar \u00abtierra labrada y surcada por r\u00edos o por un gran r\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Otra posible etimolog\u00eda de al-Andalus nos la da Joaqu\u00edn Vallv\u00e9 en \u00abEl nombre de al-Andalus\u00bb, (Revista Al-Q\u00e1ntara, Madrid) que cree que los vencedores de Rodrigo pusieron el nuevo nombre por una especie de arrebato rom\u00e1ntico identificando Al-Andalus con la Atl\u00e1ntida. Isidro de las Cagigas tambi\u00e9n ve un \u00abcierto olorcillo, sabio y pedante\u00bb en la voz al-Andalus.<\/p>\n<p>Si bien muchos top\u00f3nimos vienen directamente del \u00e1rabe, aunque sufriendo alguna que otra corrupci\u00f3n, como Guadalquivir, Almer\u00eda, Ja\u00e9n; hay otros que vienen de un top\u00f3nimo anterior pero que han sufrido una arabizaci\u00f3n fon\u00e9tica y una corrupci\u00f3n. Es el caso de Sevilla que del Ispalis latino se ha ido transformando hasta dar el Sevilla actual, cambiando la -p-, inexistente en \u00e1rabe, por una -b-, (Isbalia); a\u00f1adiendo una -y- entre la -i- y la -a-, -en \u00e1rabe no se escriben las vocales y debe ir una consonante entre dos vocales-_(Isbaliya) y corrompi\u00e9ndose con el tiempo la fon\u00e9tica hasta dar el actual nombre. Por lo tanto, hoy Sevilla no se llamar\u00eda as\u00ed si no hubiera existido al-Andalus.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n de la \u00e9poca de al-Andalus viene, indirectamente, uno de los s\u00edmbolos institucionales que identifican a la actual Comunidad Aut\u00f3noma de Andaluc\u00eda, es la bandera blanca y verde que los andalucistas hist\u00f3ricos, con Blas Infante a la cabeza recogen de la tradici\u00f3n andaluza y proponen como bandera de Andaluc\u00eda. El primer texto que conocemos referente a una bandera blanca y verde es de la \u00e9poca de al-Andalus. Es un texto de un poeta de Guadix que vivi\u00f3 en el siglo XI y que fue visir del rey Almutassim de Almer\u00eda. Abu Asbag Iben Arqam, que as\u00ed se llamaba, escribi\u00f3: \u00abUna verde bandera que se ha hecho de la aurora blanca un cintur\u00f3n, despliega sobre ti un ala de delicia, que ella te asegure la felicidad al concederte un esp\u00edritu triunfante\u00bb. El verde y blanco ha sido un color muy habitual en los estandartes andalus\u00edes, as\u00ed vemos como en el escudo del Conde de Cabra, seg\u00fan nos cuenta el padre Enrique Iniesta Collaut-Valera en su libro Blas Infante, una historia de leyenda, (publicado por Almenara, Sociedad Cultural Andaluza en 1993) \u00abel escudo del Conde de Cabra que se haya tallado y policromado en lo alto del retablo mayor del convento de la Madre de Dios en Baena alude a la batalla de Lucena en 1483 en la que Boabdil fue hecho prisionero. En ese escudo aparece su cabeza como trofeo. De las veintid\u00f3s banderas cogidas a los granadinos dieciocho son verdes y blancas\u00bb.<\/p>\n<p>-La Lengua-<\/p>\n<p>Una idea muy com\u00fan y simplista es la de pensar que en la Andaluc\u00eda islamizada solo se hablaba el \u00e1rabe. Es cierto que el \u00e1rabe, la lengua del libro sagrado, fue la lengua de rezos, de civilizaci\u00f3n y de cultura. Tambi\u00e9n es cierto que el conocimiento del \u00e1rabe se fue extendiendo por al-Andalus gracias al fuerte grado de escolarizaci\u00f3n que exist\u00eda. Tambi\u00e9n es cierto que la arabizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica abarc\u00f3 tambi\u00e9n a los cristianos y jud\u00edos de al-Andalus como reconoce el propio Alvaro de C\u00f3rdoba en su \u00abIndiculus Luminosus\u00bb (Alvaro de C\u00f3rdoba y la pol\u00e9mica contra el Islam, Feliciano Delgado, Cajasur publicaciones, p\u00e1g. 185) \u00bfNo es verdad que todos los j\u00f3venes cristianos, de brillante presencia, elocuentes, distinguidos en sus gestos y vestimentas, sobresalientes en la sabidur\u00eda de los gentiles, notables por su conocimiento de la lengua ar\u00e1biga, se cuidan con avidez de los libros de los caldeos&#8230;\u00a1Ay dolor!\u00bb. Tambi\u00e9n es cierto que el \u00e1rabe traspas\u00f3 los l\u00edmites del al-Andalus y se extendi\u00f3 a los pa\u00edses cristianos lim\u00edtrofes, llevado por los di\u00e1spora moz\u00e1rabe andalus\u00ed -as\u00ed vemos en los monasterios del norte textos escritos en lat\u00edn pero que contienen anotaciones en \u00e1rabe- (G\u00f3mez Moreno, Iglesias Moz\u00e1rabes). Pero a pesar de toda esta fuerza del \u00e1rabe, tambi\u00e9n es cierto que junto a \u00e9l pervivi\u00f3 la lengua romance proveniente del lat\u00edn y no s\u00f3lo entre los cristianos moz\u00e1rabes sino tambi\u00e9n entre los propios musulmanes y jud\u00edos: \u00abtan lejos de olvidarse estaba la lengua vulgar, que sabemos hab\u00eda entre los musulmanes muy altos personajes que no sab\u00edan hablar \u00e1rabe y s\u00f3lo se expresaban en lengua aljamiada o romance.\u00bb (R. Men\u00e9ndez Pidal- Or\u00edgenes del espa\u00f1ol, Espasa Calpe. pag. 418). El romance andaluz pervivi\u00f3 tan fuertemente enraizado en la poblaci\u00f3n que incluso en el muy arabizado reino de Granada se hablaba un \u00e1rabe vulgar salpicado por gran cantidad de palabras romances como podemos deducir del vocabulario de Pedro de Alcal\u00e1 publicado en Granada el a\u00f1o 1505.<\/p>\n<p>Es necesario entender este biling\u00fcismo de la sociedad andalus\u00ed para poder comprender el legado ling\u00fc\u00edstico de al-Andalus, no s\u00f3lo en lo que se refiere a la terminolog\u00eda proveniente del \u00e1rabe &#8211; apenas un 7% de las palabras de la actual habla andaluza, seg\u00fan datos de Jose M\u00aa de Mena en el \u00abPol\u00e9mico dialecto andaluz\u00bb- sino tambi\u00e9n de otras muchas palabras de origen latino provenientes directamente del romance aljamiado andalus\u00ed que han pervivido en Andaluc\u00eda, muchas veces catalogadas como arca\u00edsmos, o que han pasado a engrosar directamente el vocabulario actual, bien a trav\u00e9s de su incorporaci\u00f3n al castellano en la propia Andaluc\u00eda despu\u00e9s de la conquista del valle del Guadalquivir durante el siglo XIII -\u00e9poca, no olvidemos, de formaci\u00f3n del idioma castellano- o bien directamente en los propios reinos cristianos del norte a trav\u00e9s de la gran emigraci\u00f3n andaluza a esos territorios durante los siglos VIII al XII. (ver F. Garc\u00eda Duarte \u00abAndaluces en la g\u00e9nesis de Castilla y el castellano\u00bb, actas del VI Congreso sobre el andalucismo hist\u00f3rico, -Huelva-1993).<\/p>\n<p>-La idiosincrasia-<\/p>\n<p>Si en otros aspectos de la cultura andaluza la influencia de al-Andalus se ha ido diluyendo, mezcl\u00e1ndose o incluso desapareciendo por los avatares de la vida moderna, en el caso de la idiosincrasia podemos ver como la gran mayor\u00eda de los rasgos, actitudes vitales, sentimientos y car\u00e1cter de los andaluces -pues esto, y no otra cosa, es la cultura, como dice el antrop\u00f3logo Isidoro Moreno- han permanecido inalterables a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n<p>La cultura andaluza es eminentemente popular &#8211; parad\u00f3jicamente, la \u00e9lite ilustrada heredera de los conquistadores, poco ha tenido que ver en la conformaci\u00f3n de esa cultura andaluza- pues es el pueblo llano, el de raigambre campesina o el andaluz-morisco, que dir\u00eda Blas Infante, el que ha sido depositario de esa cultura a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n<p>En cuanto al car\u00e1cter de los andalus\u00edes podemos dar tres ejemplos de escritos de la \u00e9poca; uno, referente a los andaluces en general del historiador al-Maqqar\u00ee que nos dice que \u00ablos habitantes del al-Andalus tienen en su conversaci\u00f3n una forma de bromear, decir las cosas con determinada dulzura y de dar r\u00e9plicas tan espont\u00e1neas, que reducen al silencio al interlocutor\u00bb (Esplendor de al-Andalus- p\u00e1g. 27). Otro, del ge\u00f3grafo al-Zuhr\u00ee que refiri\u00e9ndose a Sevilla en el siglo XII dice: \u00absus habitantes son amables, elegantes, descarados, insolentes y distinguidos\u00bb. (el mundo en el siglo XII, El tratado de al-Zuhr\u00ee, editorial Ausa, p\u00e1g. 154). Y un tercero, del \u00faltimo rey zir\u00ed de Granada describiendo a sus s\u00fabditos \u00abgrana\u00ednos\u00bb: \u00abLa ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por gentes que no pod\u00edan sufrirse unas a otras, hasta el punto que hab\u00eda persona que se hac\u00eda construir delante de su casa un oratorio y unos ba\u00f1os para no tropezarse con su vecino, Por un lado, no quer\u00edan someterse a nadie ni aceptar las decisiones de un gobernador; pero, de otra parte, eran las gentes m\u00e1s cobardes del mundo, y tem\u00edan por la suerte de su ciudad, ya que eran incapaces de hacer la guerra a nadie, aunque fuese a las moscas..\u00bb (El siglo XI en 1\u00aa persona, Las memorias de Abd All\u00e2h, \u00faltimo rey Zir\u00ed de Granada. Alianza tres, p\u00e1g 84).<\/p>\n<p>En estos textos podemos ver algunas de las peculiaridades del car\u00e1cter de los andaluces de aquella \u00e9poca que en muy poco difieren de los de ahora, con la l\u00f3gica \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb al rey granadino de origen ber\u00e9ber que exagera la \u00abmalafoll\u00e1\u00bb grana\u00edna y el poco gusto por la guerra de unos andaluces que por encima de todo aman la vida.<\/p>\n<p>Vamos a ir rastreando con Henri P\u00e9r\u00e8s en su libro \u00abel Esplendor de al-Andalus\u00bb diferentes aspectos de la idiosincrasia de los andalus\u00edes y nos daremos cuenta de lo poco que ha cambiado comparandola mentalmente con la de los actuales andaluces.<\/p>\n<p>Los habitantes de al-Andalus eran, sobre todo, amantes de la vida y de sus placeres, a trav\u00e9s de las fiestas, de la m\u00fasica, de la poes\u00eda, de la comida y la bebida. Es curioso ver como para los no andaluces de aquella \u00e9poca, tanto para los cristianos del norte como para los ber\u00e9beres, estas inclinaciones eran vistas como cobard\u00eda o libertinaje. Ejemplos de ello los tenemos en que el principal reproche que hacen los Almor\u00e1vides por boca de su Califa Yusuf ibn Tasuf\u00edn para justificar la destronaci\u00f3n de los reyes de Taifas es, precisamente, el de amar demasiado el placer : \u00absu poco inter\u00e9s en hacer la guerra, sus disensiones internas&#8230;. Cada uno de ellos no ten\u00eda otra preocupaci\u00f3n que vaciar copas, escuchar a las cantantes, pasar la vida en diversiones&#8230;\u00bb Curiosamente Alfonso VI les acusaba tambi\u00e9n de \u00abhaber dado lugar a la aparici\u00f3n del libertinaje y el esp\u00edritu de desobediencia, y de entregarse continuamente a los placeres del canto y de la m\u00fasica\u00bb. (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-363).<\/p>\n<p>Poes\u00eda y m\u00fasica van \u00edntimamente ligadas para los andalus\u00edes, hasta el punto de que muchos poetas son a la vez m\u00fasicos. Multitud de poetas pueblan las cortes reales y las casas pudientes. Son poetas de toda condici\u00f3n social, desde campesinos y artesanos hasta reyes y pr\u00edncipes que tratan sobre todo de temas amorosos,. Como dice Henri P\u00e9r\u00e8s: \u00abLa poes\u00eda b\u00e1quica o amorosa parece caracterizar mejor al andaluz, que gusta de la vida placentera y tiene una sensibilidad delicada, civilizada\u00bb(Esplendor de al-Andalus- p\u00e1g-361). Y a\u00f1ade: \u00ablos andaluces aman la poes\u00eda por ella misma, por el ritmo que hay en ella, que la hace nacer de los labios, porque, &lt;&lt;palabra alada&gt;&gt;, es m\u00fasica antes de ser discurso. Se la canta, m\u00e1s que se la recita\u00bb. Los andaluces son los creadores de dos g\u00e9neros po\u00e9ticos, la muaxaja y el z\u00e9jel, que son dos tipos de poemas destinados a ser cantados.<\/p>\n<p>Los andalus\u00edes eran muy fiesteros; cualquier reuni\u00f3n social serv\u00eda de excusa para una fiesta. Son famosas las fiestas andalus\u00edes llamadas zambras (veladas de noche) que siguieron conservando los moriscos hasta que los edictos de los reyes castellanos terminaron por prohib\u00edrselas, aunque han pervivido a trav\u00e9s del pueblo gitano-morisco del que m\u00e1s adelante hablaremos. Las fiestas no se pueden entender sin m\u00fasica, bebida y comida. El poeta andalus\u00ed Ab\u00f9 Amir Ibn Maslama nos dice: \u00ab\u00a1Oh anfitri\u00f3n m\u00edo!, lev\u00e1ntate para verter la copa de la ma\u00f1ana y en el la\u00fad improvisa una canci\u00f3n. La vida s\u00f3lo es agradable por la m\u00fasica , la flauta y el cubilete\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-368) El mismo rey-poeta al-Mutamid de Sevilla declara: \u00ab\u00bfTe dejar\u00edas llevar por la tristeza hasta la muerte cuando el la\u00fad y el vino fresco est\u00e1n aqu\u00ed y te esperan?\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-365) El consumo del vino en la sociedad andalus\u00ed era mucho m\u00e1s frecuente de lo que podr\u00edamos pensar de una sociedad mayoritariamente musulmana. Son muchas las an\u00e9cdotas que encontramos en las fuentes hist\u00f3ricas y po\u00e9ticas del consumo del vino en fiestas de todo tipo, no solo por la poblaci\u00f3n normal, sino por los mismo mandatarios.; \u00ablos cordobeses se distingu\u00edan, seg\u00fan el padre de Ibn Sa&#8217;id, el historiador, por la elegancia de su traje&#8230; y el celo en romper los recipientes de vino\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-370). En muchas ciudades andaluzas exist\u00edan tabernas que eran frecuentadas por los cristianos pero a las que tambi\u00e9n se acercaban los musulmanes. Incluso muchas de estas tabernas eran regentadas por mujeres, si hemos de creer al poeta Ibn al-Labb\u00e2na: \u00ab\u00a1A cu\u00e1ntas taberneras he despertado cuando ya el cielo hab\u00eda quebrado y dispersado las perlas de su roc\u00edo!\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-371). Vi\u00f1edos hab\u00eda en general por todo el territorio, pero hab\u00eda un vino especialmente apreciado por los andaluces, de antes y de ahora; el vino de M\u00e1laga. posiblemente ya se conoc\u00eda un vino de color dorado semejante al vino fino, seg\u00fan podemos deducir de estos versos de al-Mutamid : \u00abEl escanciador nos ha ofrecido, gracias a la alquimia, oro fundido en agua helada\u00bb. Frecuentemente los poetas hacen referencias a los aperitivos que se ponen como acompa\u00f1antes del vino o de otras bebidas y que se conocen con el nombre gen\u00e9rico de \u00abnadl\u00bb que tanto nos recuerdan a las actuales tapas.<\/p>\n<p>Los andalus\u00edes eran amantes de la naturaleza, del ocio al aire libre, de la casa de campo. Son muchas las referencias que nos hacen los poetas de al-Andalus por estos placeres. Son muchas las an\u00e9cdotas de como los sevillanos se van a pasar el d\u00eda o la noche a las orillas del r\u00edo Guadalquivir, o en los islotes que formaba el r\u00edo que \u00abal atraer a los alegres vividores, vieron elevarse sobre su suelo, consolidando con el tiempo, construcciones sin duda ef\u00edmeras, donde pod\u00edan tomarse comidas y bebidas\u00bb (Esplendor, p\u00e1g, 145). Los viajes de placer en barca por el r\u00edo, tanto en Sevilla como en C\u00f3rdoba, es referenciado continuamente por los poetas. Algunos versos \u00abnos permiten adivinar todo el encanto que el Guadalquivir encerraba para los sevillanos,; \u00e9stos no solamente se paseaban por sus orillas sombreadas, sino que adem\u00e1s navegaban en barcas por sus aguas y parece ser que este g\u00e9nero de distracci\u00f3n era especialmente caro a los andaluces&#8230;..esta costumbre deb\u00eda existir desde hac\u00eda mucho tiempo en Espa\u00f1a y es posible que se remontara a la \u00e9poca romana\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g- 213). En los alrededores de las ciudades hab\u00eda lugares preferidos para ir a pasar un d\u00eda de campo. Eran sitios como la \u00abpradera de plata\u00bb a las orillas del Guadalquivir pero alejado de Sevilla; un lugar de recreo que describe el poeta Ibn Said llamado Al-Sultaniyya; el llamado \u00abvalle de las desposada\u00bb; Triana y el islote de Qabtal, al lado de la ciudad, el valle de las Acacias en el Aljarafe y el Mirador de la fuente. En los alrededores de Almer\u00eda, las personas importantes pose\u00edan villas llamadas \u00abBury (torre) donde se retiraban a descansar de sus trabajos en la ciudad. En Granada exist\u00eda un paseo de \u00e1lamos en la orilla derecha del Genil que \u00aba partir del siglo XII se hizo c\u00e9lebre por las citas de los enamorados que los poetas nos han descrito\u00bb (Esplendor. p\u00e1g-151). en C\u00f3rdoba exist\u00eda una presa sobre el r\u00edo Guadalquivir a cuyas orillas acud\u00edan los cordobeses. Estas peque\u00f1as presas (los llamados azud y de los que todav\u00eda quedan) al igual que las albercas, abundaban por todo el pa\u00eds y a la misma vez que serv\u00edan para el desv\u00edo y canalizaci\u00f3n del agua serv\u00edan de lugar de recreo y asueto de los andalus\u00edes. En los alrededores de las ciudades y los pueblos exist\u00edan vegas y campi\u00f1as salpicadas de casas de campo (munyas) con sus huertas y jardines. El visir sevillano Ab\u00fb Marw\u00e2n ten\u00eda una munya a orillas del Guadalquivir que \u00abcomo todas las munyas, ten\u00eda un jard\u00edn en el que las flores m\u00e1s diversas formaban perfumados arriates\u00bb (Esplendor. p\u00e1g-145).<\/p>\n<p>El perfume -los olores- es parte esencial de una cultura sensitiva como la andaluza desde tiempos tan remotos como Tartesos (recordemos las estatuillas como la diosa de Galera con vasijas quemaperfumes o los \u00abquemaperfumes\u00bb tart\u00e9sicos de Lebrija. . Tanto hoy como entonces, a los andaluces nos gusta que todo huela bien, las casas se llenan de flores, frutos u otros productos que impregnaban de intensos olores el ambiente. Como dice Henri P\u00e9r\u00e8s: \u00abperfumes y ung\u00fcentos eran de uso general en todas las clases sociales, y los hombres, lo mismo que las mujeres, los usaban en gran cantidad\u00bb (Esplendor de al-Andalus. p\u00e1g-314).<\/p>\n<p>Una civilizaci\u00f3n tan refinada tambi\u00e9n hac\u00eda uso con profusi\u00f3n de las joyas (los oros que gustaban lucir nuestras abuelas y madres, sobre todo con motivo de las fiestas) siguiendo una tradici\u00f3n muy antigua que se remonta al neol\u00edtico. Tradici\u00f3n que, por supuesto, no es exclusiva de Andaluc\u00eda, pero que aqu\u00ed ha tenido una especial importancia su fabricaci\u00f3n y dise\u00f1o que va desde el repujado de las joyas tart\u00e9sicas hasta los talleres de los actuales plateros cordobeses, clara continuaci\u00f3n de los famosos orfebres de la C\u00f3rdoba andalus\u00ed.<\/p>\n<p>-La m\u00fasica-<\/p>\n<p>Ya hemos visto lo amante que era el pueblo andalus\u00ed de las fiestas en las que no faltaba la m\u00fasica y la danza. En cualquier tipo de celebraci\u00f3n estaba presente la m\u00fasica: bodas, circuncisiones, veladas nocturnas (zambras) etc.. La m\u00fasica andalus\u00ed era una mezcla de lo oriental con lo aut\u00f3ctono dando lugar a unos ritmos con una marcada personalidad entre los que destacan las nubas en las que el ritmo y la poes\u00eda se integran perfectamente. Con la m\u00fasica, las composiciones po\u00e9ticas creadas por los andalus\u00edes como la muaxaja y el z\u00e9jel adquieren carta de naturaleza. Es decir, que para un andaluz, melod\u00eda y letra van \u00edntimamente ligados. En este sentido cabe recordar como la Copla andaluza une a la melod\u00eda una aut\u00e9ntica y completa historia de la vida cotidiana en la que prevalece el tema del amor y el desamor, normalmente contado desde el punto de vista de una mujer al igual que la moaxaja, a diferencia de la poes\u00eda tradicional \u00e1rabe. \u00abtanto o m\u00e1s que su biling\u00fcismo o su estructura estr\u00f3fica, la novedad de la moaxaja radica en haber incorporado a la poes\u00eda \u00e1rabe, a trav\u00e9s de la coplilla romance recogida,(la jarcha) los tonos amorosos de la l\u00edrica occidental cristiana, esa l\u00edrica un tanto ingenua que el poeta coloca las m\u00e1s de las veces en labios femeninos\u00bb (Dar\u00edo Cabanelas y Maria Paz Torres en Poes\u00eda arabigo andaluza, revista Litoral) La existencia de las cancioncillas romances que incluyen las moaxajas demuestran la existencia \u00abde una literatura romanceada en Andaluc\u00eda\u00bb como nos dice Emilio Garc\u00eda G\u00f3mez y profetiz\u00f3 el gran arabista andaluz Ribera. Garc\u00eda G\u00f3mez tambi\u00e9n pone de manifiesto la influencia de las jarchas en la poes\u00eda y la m\u00fasica posterior: \u00abes evidente la similitud, en m\u00e9trica y sentido, de las jarchas romances, o medio romances, descubiertas hasta ahora con las coplas y villancicos castellanos posteriores\u00bb. (E. Garc\u00eda G\u00f3mez, \u00abLas jarchas romances de la serie \u00e1rabe en su marco\u00bb-Seix Barral, 2\u00aa edicci\u00f3n). Henri P\u00e9r\u00e8s abunda tambi\u00e9n en este sentido: La m\u00fasica andaluza -nos dice P\u00e9r\u00e8s- \u00abse enriquece con formas nuevas m\u00e1s flexibles, m\u00e1s vivas que las que le hab\u00edan sido legada; deja cada vez m\u00e1s sitio a la inspiraci\u00f3n popular al acoger esas cantinelas y canciones que son especialmente \u00abespa\u00f1olas\u00bb, la moaxaja y el z\u00e9jel. Es verdaderamente en el siglo XI cuando la m\u00fasica andaluza adquiere la fisonom\u00eda que deber\u00eda mantener despu\u00e9s; es ella la que , a su vez, se difundir\u00e1 entre los cristianos espa\u00f1oles e irradiar\u00e1 a Marruecos y a T\u00fanez, conservando hasta nuestros d\u00edas el nombre bien caracter\u00edstico de canto andaluz o de palabras de Granada\u00bb (El esplendor de Al.Andalus. p\u00e1g- 395).<\/p>\n<p>Aunque la influencia de la m\u00fasica andalus\u00ed ha sido m\u00e1s patente en el norte de Africa a trav\u00e9s de la persistencia de las nubas tambi\u00e9n \u00e9sta influencia ha llegado hasta nuestros d\u00edas como pone de manifiesto Mahmoud Guettat en \u00abEl universo musical de al-Andalus\u00bb- M\u00fasica y poes\u00eda del sur de al-Andalus-. \u00abLa m\u00fasica andalus\u00ed -nos dice Mahmoud- fue la fuente de las expresiones m\u00e1s sobresalientes del lirismo espa\u00f1ol y de los trovadores provenzales, ya sea en su cuadro m\u00e9trico, en su tem\u00e1tica o en sus estructuras mel\u00f3dicas y r\u00edtmicas podemos a\u00f1adir que los r\u00e2wi y las \u00abtroteras\u00bb moriscas, los trovadores y los juglares (catalanes, provenzales, etc.) y m\u00e1s tard\u00edamente los cantaores de flamenco desempe\u00f1aron un papel considerable en la transmisi\u00f3n y la continuidad del arte andalus\u00ed. Por otra parte, a trav\u00e9s de la conquista espa\u00f1ola y portuguesa, la influencia de la m\u00fasica andalus\u00ed se ha extendido por toda la Am\u00e9rica latina, donde hizo \u00abbuenas migas\u00bb con la m\u00fasica nativa (seg\u00fan las regiones y la cualidad de los emigrantes\u00bb. Un apartado especial habr\u00eda que dedicar a la influencia de la m\u00fasica andalus\u00ed en la m\u00e1s genuina expresi\u00f3n musical del pueblo andaluz: el flamenco. Como viera Blas Infante, existe una relaci\u00f3n, m\u00e1s o menos directa, entre el fondo melanc\u00f3lico de la nuba andalus\u00ed cantada por ese pueblo andalus\u00ed errante -cante jondo se llega a denominar a alguna composici\u00f3n andalus\u00ed en T\u00fanez- y la rabia melanc\u00f3lica del cante jondo desarrollado en Andaluc\u00eda por ese pueblo andaluz-gitano-morisco. En este sentido cabe recordar que muchos de los \u00abgitanos\u00bb -expresi\u00f3n que se utilizaba en el siglo XVII para denominar a todos los marginados en general- son de origen morisco y han guardado en su memoria hist\u00f3rica muchas de las tradiciones moriscas.<\/p>\n<p>Singular importancia tiene la cultura de al-Andalus en el movimiento cultural que se ha denominado como modernismo, que en el caso de la arquitectura nos ha dejado una serie de edificios calificados como de \u00abneo-mud\u00e9jares\u00bb y que en otros aspecto culturales como la m\u00fasica ha influido en los grandes creadores del siglo pasado y de \u00e9ste, no s\u00f3lo espa\u00f1oles como Pedrell, Alb\u00e9niz, Granados, Morrera, Vives y Falla, sino tambi\u00e9n en extranjeros, especialmente en la escuela rusa.<\/p>\n<p>-Gastronom\u00eda-<\/p>\n<p>La gastronom\u00eda es en uno de los aspectos culturales en el que tambi\u00e9n se ve claramente el componente andalus\u00ed, sobre todo en la m\u00e1s popular, que b\u00e1sicamente ha quedado inalterable. La hortaliza, sobre todo habas y alcachofas -el tomate y la patata vendr\u00edan de Am\u00e9rica despu\u00e9s- junto con las legumbres, las frutas (frescas o secas), el aceite y los cereales constitu\u00edan la base de la alimentaci\u00f3n del pueblo. A ello se un\u00eda un poco de carne, pescado, leche y queso en algunas ocasiones. En definitiva, la base de la alimentaci\u00f3n poco ha cambiado desde hace siglos pero en cada \u00e9poca se ha dado un toque personal a la forma de preparar o cocinar los alimentos. En la gastronom\u00eda actual podemos encontrar f\u00e1cilmente muchos platos que tienen una clara ascendencia de la \u00e9poca andalus\u00ed (ver al-Andalus, la cocina y su historia, de L. Benavides-Barajas, editorial Dulcinea-1992). Ya hemos mencionado, cuando hemos hablado del vino, de los acompa\u00f1antes que se serv\u00edan y que constituyen un antecedente de la peculiar costumbre del tapeo. Adem\u00e1s, existen algunas formas de preparar los alimentos que nos vienen de al-Andalus. Entre ellas podemos destacar los cocidos en los que se mezclaban tres elementos b\u00e1sicos de la alimentaci\u00f3n: las verduras, carnes y legumbres; las alb\u00f3ndigas y empanadas que serv\u00edan para aprovechar las carnes sobrantes de platos anteriores, las gachas, hechas sobre todo de harinas de garbanzos y las migas hechas de trozos de pan sobrantes; los salazones -que ya ten\u00edan una tradici\u00f3n reconocida desde la \u00e9poca tart\u00e9sica- y los escabechados con vinagres y plantas arom\u00e1ticas -tambi\u00e9n podemos ver en el garum un antecedente tart\u00e9sico de \u00e9stos- y los fritos, tanto en lo que concierne a los pescados y la carne, como a las llamadas \u00abfrutas de sart\u00e9n\u00bb (bu\u00f1uelos, churros, pesti\u00f1os, roscos de huevo, pi\u00f1onates..etc..). Otras caracter\u00edsticas de la cocina andalus\u00ed que nos han llegado hasta hoy es el uso de los condimentos con multitud de especies y plantas arom\u00e1ticas; la utilizaci\u00f3n de los sabores dulces en platos salados a trav\u00e9s del empleo de frutos secos (almendras, casta\u00f1as, pi\u00f1ones,, etc.) y frutas secas (pasas, higos y d\u00e1tiles, fundamentalmente) o la miel en el guisado de carnes o pescados.<\/p>\n<p>Uno de los componentes b\u00e1sicos de la actual gastronom\u00eda andaluza es la chacina hecha b\u00e1sicamente con carnes de cerdo que como es sabido no era consumida por la poblaci\u00f3n musulmana de al-Andalus, aunque s\u00ed por la cristiana. Sin embargo, tenemos constancia a trav\u00e9s de los poetas (El esplendor de al-Andalus, p\u00e1g-318) de que los andalus\u00edes com\u00edan apreciad\u00edsimas salchichas que incluso, -como recoge el cordob\u00e9s Miguel Salcedo Hierro en su libro La Cocina Andaluza, Editorial Nebrija- se vend\u00edan en puestos de los mercados de los pueblos andaluces junto con el pescado frito, pinchitos, alb\u00f3ndigas y otras viandas. Aunque el tema del legado gastron\u00f3mico de al-Andalus es muy amplio, no podemos dejarlo sin hacer una especial referencia a la rica y variada reposter\u00eda, en su gran mayor\u00eda legada por el pueblo andalus\u00ed. No s\u00f3lo nos referimos a las ya mencionadas \u00abfrutas de sart\u00e9n\u00bb sino a la variada pasteler\u00eda que tiene como componentes b\u00e1sicos la harina, el az\u00facar, la miel, los frutos secos y los huevos. Los mazapanes, turrones, alfajores, tocinos de cielo&#8230;. son algunos de los m\u00e1s conocidos dulces que nos han legado nuestros antepasados de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Garc\u00eda Duarte, Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de Andaluc\u00eda La primera imagen que se nos viene a la memoria cuando hablamos del legado que hemos heredado de la civilizaci\u00f3n andalus\u00ed es la de algunos monumentos muy conocidos como la Alhambra, la Mezquita o la Giralda. Es decir; enseguida pensar\u00edamos, como un insigne acad\u00e9mico nacido en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":689,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[1,111],"tags":[114,113,112,115],"class_list":["post-688","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-instituto_almenara","tag-el-legado-de-al-andalus","tag-francisco-gacentro-de-estudios-historicos-de-andalucia","tag-francisco-garcia-duarte","tag-instituto-almenara"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg",320,223,false],"thumbnail":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-300x209.jpg",300,209,true],"medium_large":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg",320,223,false],"large":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg",320,223,false],"maxgallery-meta-image-thumb-small":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-100x100.jpg",100,100,true],"maxgallery-meta-image-thumb-medium":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-150x150.jpg",150,150,true],"maxgallery-meta-image-thumb-large":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-200x200.jpg",200,200,true],"maxgallery-meta-video-thumb-small":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-150x100.jpg",150,100,true],"maxgallery-meta-video-thumb-medium":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-200x133.jpg",200,133,true],"maxgallery-meta-video-thumb-large":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-250x166.jpg",250,166,true],"1536x1536":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg",320,223,false],"2048x2048":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg.jpg",320,223,false],"post-thumbnail":["https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/AlAndalus_Arte_Califal_Cordoba_Mezquita_interior_jpg-300x209.jpg",300,209,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Instituto Almenara","author_link":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/author\/instituto-almenara\/"},"uagb_comment_info":1,"uagb_excerpt":"Francisco Garc\u00eda Duarte, Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de Andaluc\u00eda La primera imagen que se nos viene a la memoria cuando hablamos del legado que hemos heredado de la civilizaci\u00f3n andalus\u00ed es la de algunos monumentos muy conocidos como la Alhambra, la Mezquita o la Giralda. Es decir; enseguida pensar\u00edamos, como un insigne acad\u00e9mico nacido en&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=688"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":946,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/688\/revisions\/946"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}