{"id":2162,"date":"2020-01-19T21:04:42","date_gmt":"2020-01-19T20:04:42","guid":{"rendered":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/?p=2162"},"modified":"2020-06-03T13:12:35","modified_gmt":"2020-06-03T11:12:35","slug":"estampas-nostalgia-con-aroma-de-azahar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/estampas-nostalgia-con-aroma-de-azahar\/","title":{"rendered":"Estampas. \u00abNOSTALGIA CON AROMA DE AZAHAR\u00bb"},"content":{"rendered":"<h3><em><strong>Texto.- Francisco Latorre Meng\u00edbar<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Ilustraci\u00f3n.- <a href=\"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/juan-eduardo-latorre-galvez\/\">Juan Eduardo Latorre G\u00e1lvez<\/a><\/strong><\/em><\/h3>\n<p>Cuando paseo por la ciudad vieja, el casco antiguo en que nac\u00ed, all\u00ed donde desde el origen de los tiempos el agua de su manantial se fue derramando generosa, siglo tras siglo hasta hoy, 5.000 a\u00f1os despu\u00e9s, al amparo de su pendiente y regada para crear vida fluyente, como venas maternales, me empapo de Ja\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2127\" aria-describedby=\"caption-attachment-2127\" style=\"width: 738px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2127 size-large\" src=\"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/SAN-BARTOLOM\u00c9-738x1024.jpg\" alt=\"SAN BARTOLOM\u00c9 - Ilustraci\u00f3n de Resultados de la b\u00fasqueda para: latorre Juan Eduardo Latorre G\u00e1lvez\" width=\"738\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/SAN-BARTOLOM\u00c9-738x1024.jpg 738w, https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/SAN-BARTOLOM\u00c9-288x400.jpg 288w, https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/SAN-BARTOLOM\u00c9-768x1065.jpg 768w, https:\/\/institutoalmenara.org\/portada\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/SAN-BARTOLOM\u00c9.jpg 1558w\" sizes=\"auto, (max-width: 738px) 100vw, 738px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2127\" class=\"wp-caption-text\"><strong>Plazoleta de San Bartolom\u00e9.<\/strong> <em>Juan E. Latorre.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por los naranjos de San Bartolom\u00e9, su aroma de azahar me lleva, una vez m\u00e1s, a las tardes infantiles que aqu\u00ed gast\u00e9 con mis amigos, cuando jug\u00e1bamos a pasar el tiempo inventando cualquier cosa que ya por entonces agudizaba nuestro ingenio e imaginaci\u00f3n.<br \/>\nNo existe en la capital del Santo Reino un rinc\u00f3n m\u00e1s rom\u00e1ntico, cl\u00e1sico y elegante, enmarcado por un pu\u00f1ado de callejones morunos que lo adornan desembocando en su v\u00eda principal que atraviesa el barrio de lado a lado.<\/p>\n<p>Quiero contaros los l\u00edmites que definen San Bartolom\u00e9, que se acuna flanqueado por las calles Mart\u00ednez Molina, Arroyo de San Pedro, Col\u00f3n y Doctor Eduardo Arroyo, donde duerme tranquilo, como escondido del ruidoso palpitar de la vida diaria a su alrededor.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el tiempo aten\u00faa su ritmo, desacelera las prisas para recostarse, acurrucado por el rumor del agua de sus fuentes, rendido ante la incomparable estampa de la recoleta plaza.<br \/>\nEn otro tiempo el sitio se asomaba por la erguida muralla antigua, y hoy su plaza, \u00edntima como compa\u00f1era silente que te entiende y te habla sin palabras, que ocupa su espacio sabia y eterna, en ocasiones me susurra ecos de penumbra apenas reconocibles, de otras vidas que por aqu\u00ed pasaron y vivieron bajo este mismo cielo que, como juego seductor, escudri\u00f1a las caprichosas callejuelas para besar sus piedras milenarias.<\/p>\n<p>Pero cuando llega la noche y la luz de la luna o las sombras que proyectan sus farolas se adue\u00f1an de los rincones de San Bartolom\u00e9, todo se transforma como un libro m\u00e1gico de viejas tradiciones y leyendas de misterio, contadas en mesa camilla con rosetas y brasero de erraj, mientras el ulular del viento se apodera del barrio silbando por entre la espada\u00f1a de la iglesia y agitando las ramas de los naranjos.<\/p>\n<p>Situada en un lugar preferente de la plaza, la \u00abcasa del miedo\u00bb ocupaba el centro de las espeluznantes historias que por tradici\u00f3n transmit\u00edan los mayores, animando nuesta fantas\u00eda con aquellos personajes que desafiaban el l\u00edmite de lo natural en macabros y desgraciados sucesos que siempre traspasaban la muerte, m\u00e1s all\u00e1 de la barrera de lo humano, para volver sus esp\u00edritus perpetuamente al lugar de los hechos. Dicen que en ciertos momentos los vecinos a\u00fan siguen escuchando los lejanos y atormentados lamentos de su pasado.<\/p>\n<p>Todav\u00eda recuerdo vivir aquellas noches so\u00f1adas de mi ni\u00f1ez, como alguna sobrecogido mientras volv\u00eda a casa al morir la tarde en el encuentro de un Cristo casi a oscuras, alumbrado por la luz tenue de velas y cirios que lo acompa\u00f1aban. Su sobria efigie era portada a hombros por los callejones desde el Real Monasterio de Santa Clara. Impresionante. Con el tiempo supe que cada a\u00f1o el Se\u00f1or del Bamb\u00fa se trasladaba a la iglesia de la Merced para ser la imagen titular el Lunes Santo en la procesi\u00f3n de los Estudiantes.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir de otra figura, refugio de la fe de mis primeros a\u00f1os, acogida como un tesoro en el encantador templo g\u00f3tico-mud\u00e9jar de San Bartolom\u00e9 que da nombre a este barrio singular?<br \/>\nEl Sant\u00edsimo Cristo de la Expiraci\u00f3n compila en su escultura barroca la m\u00e1s bella y perfecta factura que se puede derramar por las manos de un artista. Es sublime su presencia al romper el crep\u00fasculo, cuando sale este Crucificado a la plaza cada jueves de Semana Santa.<\/p>\n<p>Muchos giennenses que viven en la ciudad nueva expandida al norte probablemente no reconocen este rinc\u00f3n que hoy nos ocupa, ni alcanzan a definir e identificar el casco antiguo m\u00e1s all\u00e1 de la imaginaria frontera que delimitan el Teatro Darymelia, las \u00abtascas\u00bb o la Escuela de Arte \u00abJos\u00e9 Nogu\u00e9\u00bb. Y no reconocen barrios tan castizos como San Juan, San Andr\u00e9s, La Magdalena&#8230; Olvidan o ignoran que aqu\u00ed vivieron sus padres y abuelos, en el coraz\u00f3n mismo de nuestro Ja\u00e9n m\u00e1s genuino.<\/p>\n<p>No puedo evitar, cada vez que mis ojos y mi alma vuelven a San Bartolom\u00e9, sentir tantas emociones y recuerdos, tantos matices que para m\u00ed guarda, como recoge el entra\u00f1able y evocador dibujo que en este domingo por aqu\u00ed asoma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto.- Francisco Latorre Meng\u00edbar Ilustraci\u00f3n.- Juan Eduardo Latorre G\u00e1lvez Cuando paseo por la ciudad vieja, el casco antiguo en que nac\u00ed, all\u00ed donde desde el origen de los tiempos el agua de su manantial se fue derramando generosa, siglo tras siglo hasta hoy, 5.000 a\u00f1os despu\u00e9s, al amparo de su pendiente y regada para crear 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